(Pinchar en las fotos del proyecto de Alguenzas para ampliar)
En numerosas ocasiones hemos
comentado la imperiosa necesidad de cambiar la tubería de agua potable. Es
sabido que esta tubería es de fibrocemento y que contiene amianto, que es una
sustancia cancerígena, y que está prohibido su uso para este tipo de
instalaciones. También hemos advertido del riesgo para la salud de quienes
habitualmente consumimos dicha agua y especialmente para los operarios que
tienen que manipularla debido a sus constantes averías. Por último, nos hemos
referido a la sangría económica para las arcas municipales que suponen sus
constantes reparaciones. Pero también, como consecuencia de la gran cantidad del
tiempo que está fuera de servicio el tramo de tubería que toma el agua desde el
arroyo Juan Ruiz, el agua tiene que ser captada desde la fuente de Tubos, agua
que ha presentado cierta contaminación de residuos (y más en concreto de aguas
fecales) a la vez que una elevada concentración de cal. No sólo ha habido
afecciones a la salud, sino que ha supuesto el deterioro de aparatos
electrodomésticos como consecuencia de las acumulaciones de cal.
¿Cómo es posible que hayan pasado
tantos años sin que las autoridades municipales se hayan preocupado por este
tema? Parece increíble, pero es así. En las dos últimas legislaturas, en las
que los presupuestos de las administraciones del Estado no estaban aquejados por la
situación de recortes que sufren hoy, ni había excusas para no atender este
tipo de demandas, el gobierno municipal del PSOE miró para otro lado. Se
endeudó de forma alarmante (casi un millón y medio de euros) con innumerables gastos suntuosos e innecesarios y, desde luego, todos ellos, bastante
menos que el de la tubería de abastecimiento. Su desidia fue tal, que ni
siquiera utilizó los fondos que en los últimos años se concedieron para inversiones
públicas de urgencia, como sí hicieron en otras partes. Aquí ponemos el ejemplo
del pueblo murciano de Alguenzas (documentos de arriba), que padecía el mismo problema y lo solucionó
recurriendo al Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad, aprobado por
el Gobierno en octubre de 2009.
El equipo de gobierno actual está
intentando solucionar el problema de forma definitiva; y sobre la mesa han
circulado diversas propuestas. Pero ante la demora de ellas, se pretende que al
menos se pueda sustituir la parte de la tubería que más roturas sufre. Es de
aproximadamente de un kilómetro y su presupuesto es de alrededor de 138.000
euros. Como no se puede recurrir al endeudamiento, propondrán modificar el plan
provincial de obras, de manera que en vez de las obras previstas, ese dinero
pueda invertirse en ese kilómetro de tubería.
Esta propuesta tiene el
inconveniente de que no es una solución definitiva y que impide que puedan
efectuarse otras obras necesarias (las que ya están aprobadas). Pero puede ser
un inicio para arrancar el compromiso de otras administraciones para que se
hagan cargo del resto de la tubería. Y a ser posible, que las obras se inicien
a la vez. Tal vez, si la Diputación tuviera un mínimo de sensibilidad, podría
reconsiderar, incluso, que el que las obras previstas queden sin ejecutarse, puedan hacerlo con otras consignaciones
presupuestarias o con las del segundo bienio del plan cuatrimestral. En cualquier
caso, lo importante ahora es que lo que se apruebe en la sesión plenaria del
martes, quede supeditado a las gestiones para que otras administraciones puedan
asumir la totalidad del proyecto. Sabemos que están haciendo, aunque por ahora
no hay nada definitivo. Veremos si en las próximas semanas.

